Toneles de vino de diferentes cosechas en las bodegas Irache | ©Joseba Aldaz

Cosecha de 1978

Fecha

Toneles de vino de diferentes cosechas en las Bodegas Irache | ©Joseba Aldaz
Toneles de vino de diferentes cosechas en las Bodegas Irache | ©Joseba Aldaz

Aquel 78

Como ha pasado el tiempo, me voy haciendo viejo. Hay dos acontecimientos que recuerdo perfectamente. Por un lado, la suspensión de los sanfermines tras los graves sucesos ocurridos en la plaza de toros de Pamplona, y por otra, el referéndum para la ratificación de la Constitución Española. Son recuerdos de los trece años, de los que se quedan ahí para siempre. Memorias que te hacen copartícipe de la historia solo por haber vivido ese periodo. Eran tiempos del Seat 131, el 850, el 600, el Renault 12, las cabinas telefónicas, las melenas, barbas sin arreglar y Grease. No es un recuerdo en blanco y negro, es un recuerdo de color desvaído tirando a lilas. Es la memoria de un momento que era tránsito y esperanza. Eso es la cosecha de 1978.

El monasterio

El día es caluroso, de esos días pesados de agosto. Llegamos al Monasterio de Santa María la Real de Irache a la falda de Montejurra, muy cerca de Estella aunque perteneciente a Ayegui. El monasterio no lo vi en su mejor momento. Pero compensó la impresionante nave de su iglesia románica con cada uno de sus pilares, sus arcos, ábsides. El edificio es impresionante, y es necesario alejarse para ver su grandeza. Es paso obligado de los peregrinos del Camino de Santiago. Antiguamente el monasterio estaba regentado por benedictinos, y ha sido universidad, hospital, hospedería y casi Parador Nacional.

Dice la leyenda que San Veremundo, abad del monasterio a principios del segundo milenio, solía llevar alimentos  a los peregrinos que paraban en el hospital monacal. Esto, iba en contra de lo dispuesto por la congregación. Para no ser descubierto escondía los alimentos bajo los hábitos. Si se encontraba con alguno de sus compañeros, y este le hacía enseñar lo que ocultaba, al hacerlo, los alimentos se convertían en leña o flores. Eso dice la leyenda, y quizás, gracias a esa generosidad, hoy en día las Bodegas de Irache obsequian a los peregrinos con un trago de vino. El vino brota de una fuente junto a otro caño de agua. Eso si, todo con tiento y sin desmesura. Como reza el cartel: A beber sin abusar le invitamos de agrado, para poderlo llevar el vino ha de ser comprado.

Las bodegas

Junto al monasterio están las Bodegas de Irache y su museo. La visita al mismo es gratuita y se puede ver él una colección de botellas de diferentes cosechas. Maquinaria antigua para la fabricación del vino, y en diferentes plantas; barricas, toneles y antiguas cavas. El edificio data de 1891, y está habilitado actualmente como museo.

La fotografía


Mi visión

Foto que busca la geometría de los círculo en equilibrio. Los tonos marrones, con un pequeño toque rojo tinto hace que la foto tenga aroma. El juego de luces en la arte superior sugiere que un respiro al cautiverio de las barricas. La cosecha de 1978 centra la atención del espectador.

Datos técnicos

Nikon D90 | Distancia focal (35 mm): 27 mm | f /3,5 | ISO: 1600 | Velocidad: 1/4 seg (sin trípode)


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